En conmemoración de los 115 años del natalicio de Don Juan Antonio Corretjer, la bisnieta de Trina Padilla de Sanz, Yolanda Suárez-Crowe, escribe sobre la relación entre Corretjer y “La Hija del Caribe”. Corretjer nació el 3 de marzo de 1908 en Ciales.

 Caminaron pasos juntos, unidos en poesía y amor a la patria en defensa de su cultura, lengua y libertad. Pero no sabían que la genealogía guardaba secretos escondidos entre la sombra y el silencio.  Recientemente, descubrí que a esa afinidad patriótica y amistad entre Trina Padilla de Sanz, conocida por su seudónimo “La Hija del Caribe” y Juan Antonio Corretjer se añade una rama que relaciona a las dos familias en un mismo tronco.

El matrimonio de Trinita Sanz Padilla, arecibeña y benjamina hija de “La Hija del Caribe”, con Ramón Fernández Morales, cialeño, dibuja la relación entre estas dos líneas. Las raíces comunes fueron sembradas en Ciales y Arecibo, pueblos que se tocan geográficamente en un punto común por el suroeste, y por esta unión como centro de ese vínculo.

En tiempos lejanos, Ciales formaba parte integrante del pueblo de Manatí, que ubicado al norte, parecía coronar el tope de Ciales.  Ciales, muy cerca del centro geográfico de Puerto Rico, pintaba ricos terrenos al sur aledaños al penacho de la Cordillera Central.

Este pueblo, cuyo nombre es de origen taíno, fue fundado- según algunos aciertan, en el siglo XVII. Consistía en ocho barrios- Frontón, Cordillera, Cialitos, Hato Viejo, Jaguas, Pozas y Toro.  Era un pueblo agrícola conocido como “La Tierra del Café” por su rico terreno montañoso y su producción de café y tabaco. En un tiempo, Ciales fue reconocido como productor del mejor café en el país y algunos relatos señalan que fue el “café preferido por reyes, dignatarios y hasta el Vaticano”.

 

Ciales es la cuna del gran Poeta Nacional de Puerto Rico, Juan Antonio Corretjer Montes. Nimia Vicéns describe en su poema “Ciales casi cielo” la belleza y la historia de ese pueblo cialeño.  Comparte con Juan Antonio Corretjer, el compromiso de protesta y defensa por la patria puertorriqueña, siendo ambos poetas coetáneos que nacen entre 10 y 16 años, respectivamente, después de la invasión y soberanía norteamericana en Puerto Rico desde el 1898.  Fragmento de su poema:

 

Ciales Casi Cielo

Nimia Vicéns

…Yo te recuerdo Ciales casi cielo…

Sueño tu noche de café y de luna

en lírica nostalgia estremecida

con tu Marzo embriagada de azahares

bajo en prodigio de la florecida.

 Sueño tu aroma, tus campos y tus nombres

Frontón, Pozas, Caliche, Montebello

y… …algún amor cantando en el paisaje

esta dolida copla del olvido…

En la Torre de Ciales, Juan Antonio

varón de la Poesía y de la Patria

clama en tierno rugido su alabanza

Gloria a esas manos que trabajan

esas manos negras, blancas, indias

De entre esas manos nos salió la patria

alabanza alabanza

Juan Antonio Corretjer

Juan Antonio Corretjer

 

Juan Antonio Corretjer Montes nació el 3 de marzo de 1908 en Ciales, Puerto Rico. El Acta de Nacimiento indica: Juan Antonio es hijo legítimo de Don Diego Corretjer Hernández, de profesión Comerciante y domiciliado en Ciales, y de Da. María Brígida Montes, natural de Ciales y de 37 años.  Juan Antonio es nieto por línea paterna de Don Antonio Corretjer, natural de España, difunto y Dolores Hernández, natural de Ciales, y por línea materna de Don Juan Montes Núñez, natural de Ciales, de profesión Agricultor y de Doña Baldomera González, natural de Ciales.

Su padre, Don Diego Corretjer Hernández nació el 18 febrero de 1866 en Ciales. Es hijo de Antonio Corretjer Caire, natural de Pineda del Mar, Barcelona, España y de Dolores Hernández Gerena, natural de Camuy, Puerto Rico.  Don Diego contrajo dos matrimonios: El primero con Rosalía Pomales Janer con quien tuvo seis hijos. Al enviudar se casó a los 39 años con María Brígida Montes González (soltera, de 37 años y avecindada en el barrio de Frontón) el 29 de mayo de 1907, en Ciales.

Su segundo matrimonio con María Brígida procreó un hijo nombrado Juan Antonio Corretjer Montes. Don Diego, ya viudo de María Brígida Montes, murió el 4 de diciembre de 1953 a causa de una “Hemorragia Cerebral” a los 87 años.  Doña María Brígida Montes González, natural de Frontón Ciales, era hija de Juan Montes Nuñez y de Baldomera González Manzano.  María Brígida murió el 28 de octubre de 1948 en Ciales, Puerto Rico.  Precedió en muerte a su esposo Diego y tenía “80” años de edad al morir a causa de “Anemia Perniciosa”.

 

 

Trina Padilla de Sanz

Trinita Sanz Padilla fue la hija menor de Trina Padilla de Sanz “La Hija del Caribe” y Ángel Sanz Ambrós.  Nació el 7 de enero de 1897 en Arecibo, Puerto Rico. Pocos meses faltaban, para que Trinita cumpliera un año, cuando Estados Unidos bombardea e invade a Puerto Rico el 25 de julio de 1898. Las consecuencias que se desatan en la isla dejan un impacto en nuestra historia y cultura. Aún evidente en la conciencia del puertorriqueño queda la invisible cicatriz del golpe postraumático en la personalidad, identidad y esencia de ser puertorriqueño 124 años después.

Juan Antonio Corretjer
Trinita Sanz Padilla

Trinita Sanz Padilla y Juan Antonio Corretjer unirían en una trayectoria común la historia ancestral de las dos familias. Trina tenía once años cuando nació Juan Antonio Corretjer.  Ambos fueron huérfanos de la patria que pierde su soberanía. Este cambio fue trascendental en la vida de los dos jóvenes y la experiencia que encuentra un mismo camino en amor a la patria y a la poesía.  La “Hija del Caribe” y su hija Trinita, al igual que el joven Juan Antonio Corretjer eran soñadores, con almas de poetas, y la sensibilidad que da vuelo y libera la palabra y el ser.

Trinita Sanz Padilla conoce a Ramón Fernández Morales, posiblemente a través de Alberto Burckhart Tejada, el esposo de su hermana mayor, Matilde Sanz Padilla.  Alberto Burckhart Tejada había empleado al joven cialeño en su tienda en Arecibo. El matrimonio de Trinita Sanz Padilla con Ramón Fernández Morales, en 1917, procrea tres hijas: Elsa, Yolanda y Fabiola Fernández Sanz, dibujando el cuadro ancestral con las dos familias.  El matrimonio termina en divorcio, evento que lleva a Trinita y sus tres hijas a vivir a la casona de su madre La Hija del Caribe.  Mi madre, Yolanda Fernández Sanz, tenía cinco años.

El tronco común ancestral identifica a Pedro Pablo Manzano Otero y a Benedicta Colón Padilla como los cuartos abuelos (trastatarabuelos) de Yolanda Fernández Sanz y los tatarabuelos de Juan Antonio Corretjer Montes, respectivamente.  Trinita y Juan Antonio crecieron en ambientes paralelos con relatos y cuentos heroicos de tiempos pasados. Trinita escuchaba los versos en defensa de Puerto Rico que su abuelo, José Gualberto Padilla “El Caribe” escribiera en 1873. Padilla, un gladiador con pluma como espada, combatía dando la estocada final a cada insulto que el ingrato poeta español Manuel del Palacio escribía contra Puerto Rico. Padilla había sido encarcelado en Arecibo, junto con otros patriotas puertorriqueños en 1868 siendo acusado de conspirar en el levantamiento armado conocido como El Grito de Lares para derrocar el gobierno español y declarar la independencia de Puerto Rico.

 

Desde temprana edad, Juan Antonio escuchaba los cuentos y relatos que llevaron a su abuelo y tíos, por la línea materna, a participar en actividades subversivas contra la Guardia Civil española. Eran gestas quijotescas contra un poder que parecía invencible.  Aquellos cuentos de batallas y hazañas armadas como gladiadores épicos, o tal vez, como un Robin Hood en defensa de los pobres, invadía la imaginación del joven Corretjer. Toda esa historia nutría la fantasía de cualquier niño en tiempos pasados y, hasta en el mismo presente, con los niños de hoy. Sin embargo, ahora tenía relatos reales más cercanos, porque en este caso, sus antepasados eran los héroes de la gesta libertadora.

 

Escuchaba con orgullo cuentos de las múltiples conspiraciones y actividades clandestinas en el pueblo de Ciales. La actividad subversiva en Ciales durante la década del 1880 trataba de paralizar y bloquear toda actividad en tiendas y comercios de los españoles. La respuesta a esta provocación lleva al General Romualdo Palacio a ejecutar la orden de represión con castigo y torturas o “compontes”.  Juan Montes Núñez, el abuelo materno de Juan Antonio Corretjer fue componteado -causándole múltiples fracturas de su mano. Muchos propietarios o hacendados recibieron similares torturas, aún más crueles y abusivas que usó la Guardia Civil española contra los jornaleros cialeños.

Juan Antonio Corretjer

Muchos acontecimientos de lucha y protesta ocurrieron durante los dos meses previos al cambio de gobierno entre España y Estados Unidos en Puerto Rico.  Además de su abuelo, el tío de Juan Antonio Corretjer Montes, llamado Ramón Montes González y otros familiares participaron en actividades subversivas contra los militares españoles. Ramón fue el segundo jefe en la dirección militar de la toma del Ayuntamiento en Frontón. Su nombre apareció también en Noticias del periódico, La Correspondencia de Puerto Rico con la siguiente entrada: Nos escriben de Ciales que a Don Virgilio Ramos Casillas acompañaba de la partida sediciosa que penetró allí el día 13 Don Ramón Montes González”.

El clima cargado de resentimiento, frustraciones y luchas de los insurgentes, referidos como “partidas sediciosas” dieron curso al “poco conocido” levantamiento en Ciales. Este levantamiento ocurrió el 13 de agosto de 1898 cuando 400 puertorriqueños en Ciales enfrentaron a los españoles militares y declararon la Independencia de Puerto Rico. El Levantamiento de Ciales, 30 años después del Grito de Lares, representó la segunda vez que se declaró la Independencia de Puerto Rico.

A pesar de su corta duración, fue una lucha cruenta que relució la valentía quijotesca del puertorriqueño contra el dominio extranjero. El Levantamiento de Ciales duró varias horas, no por falta de valentía, sino por falta de municiones. El machete que quedó en mano cialeña no pudo enfrentar el tiro de Mauser.  Las tropas norteamericanas no estaban interesadas en intervenir en la anodina insurrección. El jaque mate se había ganado por los norteamericanos contra España, y por consecuencia, adquiriendo finalmente el control de Puerto Rico.

 

Trinita Sanz Padilla conoció a Juan Antonio Corretjer en las visitas de Juan Antonio a la casa de Doña Trina Padilla de Sanz en Arecibo y en las reuniones del Partido Nacionalista que asistía con su madre cada año.  Trina Padilla de Sanz “La Hija del Caribe” era miembro del Partido Nacionalista y estaba inscrita en la libreta de Las Juntas Nacionalistas de Puerto Rico como Delegada.  Participaba en las reuniones y eventos conmemorativos del Grito de Lares que se celebraban en aquel pueblo heroico de Lares.

La Hija de Caribe, cursando los 70 años participaba en eventos del Partido Nacionalista dirigidas por Don Pedro Albizu Campos en la década del 1930.  Doña Trina recitaba versos y hablaba ante el público, compartiendo tarima con su amigo, Albizu.  La Hija del Caribe con su palabra culta, alentadora y positiva, hablaba de la defensa de la independencia de su patria, de su historia, su idioma y su cultura.  Era un paliativo de esperanza y amor para los oyentes.  Trina asistía a las reuniones, celebradas en diferentes pueblos de la isla, acompañada de su hija Trinita.  La Hija del Caribe en su carta, excusando no poder asistir a una reunión, escribe a Juan Antonio Corretjer lo siguiente: (Carta obsequio de Don Ovidio Dávila)

159 años del natalicio de Trina Padilla de Sanz

Mi don Juan Antonio muy querido:

Su telegrama en mi poder, pero tengo la pena de decirle que me es imposible, de todo punto asistir el domingo a la Asamblea Nacional en Caguas.  Hace dos días solamente que me encuentro levantada de un serio ataque de gripe, que me duró toda una semana, con fiebre secuencias naturales de la simpática tos, estornudos, y demás secuela de esa dolencia. 

En espíritu los acompañaré desde aquí, y les aplaudiré en un susurro de alas invisibles.  Deseo que procure venir por esta cuando pueda, pues tengo que hacerle oír un precioso himno que ha compuesto un músico de Guayama, Luis Rivera, y al cual le he puesto yo letra; sería muy bonito que pudiera ensayarse por músicos nacionalistas, para tocarlo siempre en nuestras fiestas cívicas. 

El sentido musical que informa es muy elevado, y avalora grandemente la letra.

Démele un abrazo a Albizu y reciba usted otro de esta su vieja querida.

La Hija del Caribe

Sr. Juan Antonio Corretjer, Rio Piedras, P.R.

Arecibo, P.R. casa de Ud. Dbre 6, 1935.

Se que usted sigue publicando “La Palabra” pero yo no sé una palabra de ella.

 

La carta de La Hija del Caribe a Juan Antonio Corretjer dibuja esa relación personal que existe entre los dos poetas. A simple vista, el respeto mutuo de una amistad y compromiso por la lucha de la Independencia de Puerto Rico.  Adentrando, la carta revela y dice algo más de la figura que es Trina Padilla. Expresiva como lo era, La Hija del Caribe en su introducción aparenta una breve formalidad en su saludo a Don Juan Antonio que cambia de matiz al añadir el posesivo  y muy querido (por mí).  Su tono es familiar, más íntimo y frágil.  Es amorosa y cálida y con una chispa de humor (hasta el final) presente que nunca hiere.  Le dice haber estado enferma con una secuela de síntomas con la simpática tos.

Es tierna como una madre que al paso de los años quiere mantener la presencia viva y detener el olvido. Trina Padilla se despide: esta su vieja querida.  La puerta queda abierta con la invitación para escuchar la letra de un himno que pueda ensayarse por músicos nacionalistas. Trina afirma amor y apoyo al patriota poeta y a la Patria.  Ocho años después, La Hija del Caribe publicaría su libro Cálices Abiertos dedicándole a Juan Antonio su poema “Amor a Puerto Rico”.  Es evidente su admiración por Juan Antonio, como hijo de la patria, como poeta, y patriota que defiende y guarda el honor de nuestra bandera. La misma patria como cuna en donde ambos nacieron.  Y …de un mismo tronco y en silencio de donde brota la descendencia.   Fragmento de su poema:            

 AMOR DE PUERTO RICO

Trina Padilla de Sanz La Hija del Caribe

Para el ilustre Poeta, Juan Antonio Corretjer

…Yo te admiro en los patrióticos cantares,

de tus mágicos poetas;

en las obras de ese numen peregrino

que el genio de la música aletea;

en las blondas nacaradas que las manos

de mujeres borinqueñas

tejen raudas, como llantos de aflicciones congeladas

¡tristes lágrimas que pudieron ser poemas…!

Yo te admiro en tus patriotas,

los que guardan el honor a tu bandera;

los que separados de su hogar y de su tierra

supieron en Francia elevar tu nombre

bajo el estandarte de la libre América.

Y por fin te quiero porque eres cuna,

y es por tí que sueña

mi alma enamorada

de las mil bellezas

que Dios en tu suelo pródigo te diera

y porque tú eres

mi santo pedazo de tierra,

pues patria es el suelo en donde nacimos,

y lo más augusto que el hombre venera,

y sin ver tu cielo, ni aspirar tus brisas,

ni abrasarme en tu sol, mi existencia

haberse extinguido, pues eres Borinquen,

lo más grande que yo amo en la tierra…!   

Share in
Tagged in